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¡Dame vueltas, morenita!
Ten cuidado con mis hojitas.
Dame más vueltas alrededor,
jugando a la noria del amor.
Federico García Lorca.

Otras de las grandes carencias de nuestro currículum educativo, y gran fuente de conflictividad cada vez que es abordada, es la educación sexual de nuestros jóvenes. Un tema de honda importancia para cualquier persona y en cualquier etapa vital, incluida la infancia (hay estudios como el de Hite, que así lo muestran), aunque bien es cierto que alcanza uno de sus puntos de inflexión más importante en la adolescencia (de los 11, a los 18/20 años), por los cambios biológicos producidos a lo largo de este periodo evolutivo.

Como muestran los estudios llevados a cabo sobre sexualidad y adolescencia, esta asignatura dentro del currículum educativo debería de contar con tres bloques de contenidos, conocimientos sobre conocimientos sobre el desarrollo biológico y la sexualidad, prácticas sexuales, y actitudes sexuales. Conocimientos todos ellos para atajar los errores constantes en el acervo sexual presentado por los adolescentes.

Algunas de estos errores los podemos observar en la creciente demanda de aumento de senos en adolescente menores de 18 años, con la intención de aumentar su atractivo sexual. Cuyo crecimiento natural, es sabido, se alcanza una vez consolidado el desarrollo del resto de características sexuales secundarias, pudiendo llegar a completarse dicho crecimiento a los 19 años.

Los amplios estudios sobre adolescencia y sexualidad realizados por diversos autores expertos en la materia, nos permiten ver una vez más esta amplia gama de errores, a través de las respuestas que aportan sobre algunos temas relacionados con diferentes aspectos de su sexualidad, como las menarquías o espermarquia. Algunos de estos ejemplos los podemos encontrar en los estudios de Amann-Gainotti, y las respuestas aportadas por las adolescentes al ser preguntadas por su menstruación.

“me han dicho que debe salir porque es sangre dañina para nuestro organismo”

Aunque no son los adolescentes el único grupo poblacional que presenta o muestra deficiencias conceptuales en cuanto a la sexualidad humana, a causa de la ausencia de una adecuada educación sexual. Como muestran las conocidas expresiones sobre la artificialidad de toda identidad sexual no acorde con la aceptada como única y verdadera, la heterosexualidad. O algunos de los últimos anuncios televisivos, que aún muestran explicaciones infantiles y absurdas, de una madre a una hija, sobre la reproducción humana.

Datos que sin dudas reclaman tomar medidas inmediatas para fomentar y articular, dentro de nuestro sistema educativo público, un extenso y profundo currículum sobre educación sexual, a través del cual podamos desarrollar adecuadamente en nuestros jóvenes, su identidad y conducta sexual. Potenciando con ello, como sucede dentro del sistema educativo sueco, un conocimiento más exacto sobre los mecanismos biológicos reguladores de nuestra sexualidad y conductas sexuales más responsables. Con ello, evitaríamos seguramente, la perpetuación de estereotipos sexuales basados en viejas creencias, como las reflejadas en la Biblia sobre la menstruación femenina y su impureza, proponiendo que las mujeres durante su periodo menstrual fuesen apartadas para evitar el contacto físico con ellas.