Etiquetas

, , , , , ,

“¿Me gusta sentirme fuerte y sano bajo la luna llena
y levantarme cantando alegremente a saludar al sol.
¿Qué creíais?
¿Qué me conformaría con mil hectáreas de tierra nada más?”

Walt Whitman.

Como comentábamos la semana pasada, la capacidad llamada motivación, es en verdad, un proceso cognitivo que puede ser gestionado de modo consciente para optimizar su eficacia. Siendo clave para esta autogestión motivacional conocer los elementos que forman parte de él, su funcionamiento y las estrategias que empleamos para su gestión.

Comentábamos también, que la intención o proceso de toma de decisión, para ejecutar o no las conductas necesarias para alcanzar nuestros objetivos, se ve condicionado; por los determinantes, nuestra actitud favorable o desfavorable hacia la conducta a ejecutar y, por la presión ejercida sobre nosotros (real o irrealmente) por la opinión que tienen personas relevantes en nuestra vida, sobre que ejecutemos o no dicha conducta. Es decir, en todo este proceso de toma de decisiones, se verán implicado nuestro autoconcepto, nuestras expectativas, nuestras creencias atribucionales (a quién le atribuimos las causas u origen de los acontecimientos), nuestros intereses, nuestras metas, el valor otorgado a los elementos ambientales que nos rodean y nuestros afectos.

A pesar de la interdependencia existente entre todos ellos, para facilitar el análisis conductual (estrategias empleadas) y, sin dudas, por las propias característica de cada uno de ellos, hemos agrupado todos estos conceptos en tres conjuntos denominados componentes, siguiendo la postura defendida por Suárez y Fernández, al aplicar el planteamiento teórico de Pintrich y De Groot. Teniendo así tres componentes de análisis para las estrategias motivacionales, componente de expectativas, componente de valor y componente afectivo.

El componente de expectativas está integrado por aquellas estrategias motivacionales que el estudiante puede utilizar para favorecer su motivación a través de la activación, defensa o gestión de su propia imagen o autoestima, la realización de un determinado tipo de atribuciones o la generación/evitación de expectativas positivas o negativas. En él se aglutinan un gran número de estrategias, por ello, en este post veremos únicamente aquellas relacionadas con el autoconcepto y la autoestima, dejando para el siguiente post las relacionadas con las expectativas y las atribuciones.

Este grupo de estrategias relacionadas con el autoconcepto y la autoestima engloba las las creencias del individuo acerca de su estado actual de capacidad, los sentimientos de autoaceptación y autocomplacencia y, cómo el individuo percibe a los otros en relación a su propia capacidad.

  • Estrategia de self-handicapping (ponerse trabas). Consiste en la creación de obtáculos o excusas, de cara a mantener la autovalía y los autoesquemas positivos. Si los resultados son bajos, las causas que los originen parecerá que son determinadas circustancias, más que la falta de capacidad. Son característicos de esta estrategia pensamientos y conductas como:

En ocasiones intento excusar mi rendimiento académico diciendo que no me encontraba bien debido a algún problema de salud.

  • Estrategia de autoafirmación. Se utiliza cuando el estudiante experimenta una evaluación negativa de sí mismo en un determinado dominio, después de la cual procede a buscar una evaluación positiva, también de sí mismo, en otro dominio igualmente válido.

Cuando tengo malas calificaciones o resultados suelo justificarme pensando que no me importa tanto el éxito académico como otros aspectos de mi vida.

  • Estrategia de pesimismo defensivo. El estudiante activa un autoesquema negativo (soy malo en esta materia o esta tarea es muy difícil para mí) y ante esto se motiva obligándose a ejercer una mayor cantidad de esfuerzo de cara a paliar esas irreales y bajas expectativas.

Me suelo poner en la peor de las situaciones con respecto a las calificaciones que puedo obtener, lo cual utilizo para esforzarme más en el estudio.

  • Estrategia de ensalzamiento de los demás. El estudiante intenta proteger su imagen atribuyendo sus malos resultados no a su baja capacidad o esfuerzo sino a que sus compañeros (o al menos algunos) son muy capaces académicamente.

Pienso que académicamente he tenido mala suerte al coincidir con algunos de mis compañeros, pues su alta capacidad me impide sobresalir más.

  • Estrategia de anulación de los demás. El estudiante niega o minimiza las capacidades de sus compañeros, con ello el estudiante persigue evitar una comparación en la que su imagen saldría perdiendo, y así seguir viéndose a sí mismo como un estudiante competente.

Intento no valorar los éxitos de los demás y así verme a mí mismo más competente.

Suárez, J.M. y Fernández, A.P. (2004). El Aprendizaje Autorregulado: Variables Estratégicas, Motivacionales, Evaluación e Intervención. Madrid: UNED.